Nos despertamos buscando huevos de pascua. Las tiendas estaban llenas de huevitos con chuches dentro.
Los monitores estaban buscándolos
por todas partes así que nos unimos y todos fuimos encontrando muchos huevos.
Fue un desayuno diferente que disfrutamos gracias a Iván, que nos invitó a cosas especiales por su cumple: ¡felicidades Iván!
Estamos pendientes del localizador, que sigue parado en el mismo sitio. Nos reunimos y hacemos equipos para organizarnos y cumplir la misión. Entre todos, por sorteo, elegimos a 3 representantes para ir en un coche, con algunos monitores, siguiendo el localizador.
Los monitores estaban pendientes
del localizador y de pronto vimos que empezaba a moverse. Sin perder tiempo
Marcos arrancó el coche, Laura y Elva fueron con él, y también los 3 elegidos
para la misión.
El coche se había parado en una casa. El conductor bajó y entró dentro. Desde fuera lo vieron cruzar el jardín y meterse en un cobertizo. Los representantes de VYJENPE no se lo pensaron y decidieron entrar por una puerta del jardín. Marcos cogió unas herramientas en el coche y forzó la puerta, con mucha pericia lograron entrar.
Laura y Marcos decidieron atarle una cuerda a la cintura para no perder el contacto con ella, por si acaso se ponía feo. Elva se metió dentro, el ruido seguía, también el humo y las luces. De repente se escuchó gritar a Elva. Sin dudarlo tiraron por la cuerda, pero estaba cortada y Elva no estaba al otro lado: había desaparecido.
Una pantalla marcaba el destino: SIGLO I, Jerusalén (Palestina). No había duda, Elva había viajado en el tiempo. ¿Qué íbamos a hacer? No podían ir detrás porque no sabían como funcionaba la máquina. De pronto la maquina empezó otra vez a hacer ruido, a echar humo… las luces nos cegaban. Todos, sin Elva, salieron de allí corriendo y se metieron en otro cuarto. De pronto alguien petaba en la puerta y era Elva: “rápido, vámonos, corred, puede ser que nos sigan, correeeeeed”. No entendían nada pero corrieron detrás de Elva porque vieron que algo gordo pasaba. Sin perder contacto con el campamento volvieron para A Pradeira. Desde el coche nos iban contando lo que había pasado.
Al llegar había muchos nervios y emociones, los 6 que habían ido a la misión venían temblando y contando mil cosas.
Al descubrirlo no podíamos
hacer otra cosa que pedir al juez que reabriese el caso. El juez no estaba nada
dispuesto, pero le suplicamos y le pusimos ojitos. Además, le dijimos que
teníamos nuevos cargos y que en su mano estaba hacer justicia en esto tan
gordo.
Finalmente, el juez aceptó
hacer otra vista, nos dio 1 hora, pero nos avisó que, si no era algo determinante,
la pena de cárcel de Yvan pinto sería duplicada.
Llamamos a Yvan, representante
de la SABI, y le dijimos que estuviese tranquilo, que lo libraríamos. Él estaba
preocupado porque ya tenía una citación oficial y hora de entrada en prisión. Le pedimos
que viniese a la vista del juicio, que era importante su presencia allí.
No había nada que preparar, cuando el juez viese el video del Elva estaría todo claro para sentencia. Yvan Pinto no dudó en acompañarnos, era un día crucial para él.
Por fin llegó el momento de presentar nuestra prueba, el vídeo que Elva grabó en su viaje en el tiempo. Aquí lo tenéis para que comprobéis que no había lugar a dudas.
Después dimos una buena explicación de todo, y atamos todos los cabos sueltos.
Esta vez sí que todo estaba
perdido, y no solo no habíamos liberado a la SABI, habíamos cargado a Yvan con
12 años de cárcel. Estábamos rotos de verdad, ahora sí que no había salida.
Todos nos quedamos sin palabras,
porque no teníamos nada más, no había más pruebas, pero Elva hablaba muy segura.
Nadie entendía nada, ¿alguien lo había robado? Elva contestó: “si, lo robé yo... hace 2000 años”. Ninguno entendíamos nada hasta que Elva sacó de su bolsillo el documento que ella misma había cogido. Era el mismo documento, pero nuevo. El juez hizo las comprobaciones necesarias y no quedó duda. Elva realmente había viajado en el tiempo y eso certificaba el vídeo.
Nuestra alegría fue inmensa, no nos lo podíamos creer: ¡habíamos ganado el caso!
Yvan pintó nos felicitó por nuestro
trabajo y nos recomendó no dejar de investigar a este Jesús que cambió tantas
vidas y que también puede cambiar las nuestras. Nos dijo que no dejemos de buscar en los
evangelios la verdad de Jesús, porque aún tenemos mucho más que descubrir.
La tarde fue una fiesta y lo
dimos todo en el PISMECHIDU. En ese ratito también aprovechamos para hacernos
fotos especiales de recuerdo, como la de ICO (investigación contra ONAAC), un
grupo que surgió de algunos campamentistas y que ayudó mucho en la
investigación.
También dedicamos un ratito de
la tarde a alabar a Dios y cantar juntos, recordando todo lo que investigamos de
Jesús durante el campa; y como no aceptamos las cosas porque si, sino porque lo
descubrimos nosotros mismos, y eso debemos seguir haciendo. Solo la verdad de
Jesús puede hacernos libres a cada uno.
Concluimos que, para defender
a la SABI, aunque empezamos defendiendo su currículo y su trabajo, demostrando
tanto que hicieron y descubrieron, eso no sirvió de nada, lo que de verdad les dio
libertad fue la investigación y la defensa que hicimos de Jesús. La verdad de
Jesús los hizo libres, como a nosotros. Recordamos que “la verdad nos hará
libres”, que es nuestro versículo lema (Juan 8:32). Lo que hacemos mal nos
separa de Dios y nos hace esclavos, pero la verdad de Jesús nos puede dar
libertad.
Terminamos la tarde con Pradorama… ¡menudo día de fiesta! ¡teníamos mucho que celebrar!



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